08 marzo 2011

CRIMENES DE LESA HUMANIDAD Y DEMOCRACIA.


“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre
no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán
a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo, entre mil incertidumbres, será
tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía” MARIANO MORENO.




No puedo dejar de comenzar a escribir estas líneas sin precisar el frío dato de tener a un familiar desaparecido.  Es desde este lugar desde donde, quien escribe esta nota, analiza la cuestión de los Crímenes de lesa humanidad cometidos desde el Estado Argentino.
Mi tío se llama Carlos Raúl Racagni, y le dicen el “Mono”. Y hablo en presente  y digo se llama, porque el concepto de desaparecido es una figura singular en nuestro país. La implementación de la No aparición como método de exterminio político es, precisamente, aquello que no tiene traducción. Por ello es que para nosotros este término tendrá en su no cuerpo, en la negación arbitraria y cobarde del asesinato, en su conformidad inconclusa, la marca del tiempo permanente. Es, en la escritura del gran Osvaldo Bayer y en el sentimiento mas profundo de todos los familiares, “la eterna presencia”
Dicho esto pasaremos a repasar la mirada y el enfoque que los distintos gobiernos constitucionales desde el advenimiento de la democracia, tuvieron sobre la cuestión de los derechos humanos.
 RAUL ALFONSIN:
Antes de asumir su presidencia, las Madres de Plaza de Mayo fueron y le dijeron que la banda presidencial no la podía recibir de Reinaldo Bignone. Que la tenía que recibir de un estudiante, de un trabajador, de un intelectual o de alguien que lo hubiera votado, pero nunca de un represor.
Las madres y las abuelas han conseguido ser reconocidas en el mundo entero a partir de su lucha, de su dolor y de su militancia a favor de la vida. Asumieron en ese caminar incesante la responsabilidad frente a sus hijos.
Además de los desaparecidos y los niños secuestrados, estuvieron los exiliados. Que fueron miles. Y entre ellos muchos intelectuales, de la talla de julio Cortazar, Juan Gelman, Osvaldo Soriano y Osvaldo Bayer.
Fue duro para aquellos exiliados ver como los que habían almorzado con el dictador Videla ahora eran recibidos (el 23 de noviembre de 1983) por el electo presidente constitucional Raúl Alfonsín. Ningún intelectual exiliado fue recibido por el líder radical de entonces.
Osvaldo soriano recuerda así aquellos tiempos; “Me volvieron a la cabeza los momentos posteriores al regreso. La soledad de Bayer y Cortazar. El desgarramiento de Juan Gelman, perseguido en dictadura y democracia. El dolor de las madres, despreciadas por Alfonsín y después por Menem...”
Hay que recorrer las declaraciones que para radio, televisión y medios gráficos realizaron durante la dictadura intelectuales como Ernesto Sábato, Liliana Heker, Abelardo Castillo, Luis Gregoria, entre otros. Estos periodistas e intelectuales se impacientaron por la difusión en el exterior de los crímenes de lesa humanidad del régimen cívico militar y salieron al cruze. Ernesto Sábato dijo al diario clarín en 1980, “la inmensa mayoría de sus escritores, de sus pintores, de sus músicos, de sus hombres de ciencia, de sus pensadores, están en el país y trabajan. Cometen una gravísima injusticia los que están fuera del país, pensando que aqui todo es un tremendo cementerio”. Luego el mismo Sábato en el prologo del Nunca Mas, prosigue su discurso cómplice con el genocidio y proyecta la teoría de los dos demonios, tan defendida y promocionada por la historia oficial; “Durante la década del setenta la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda...”
Hay también una coincidencia discursiva de dirigentes radicales y militares hacia las madres. Alfonsín realiza una gira por Europa y el 6 de julio de 1985 hace declaraciones en la TV alemana atacándolas, acusándolas de ser madres de terroristas y de estar en contra de la democracia. Idénticas afirmaciones realizaba el general Harguindeguy (Ministro del interior de Videla y responsable político de la desaparición de algunas Madres de plaza de mayo).
En el año 1980 Ricardo Balbín realiza una gira por Europa y en declaraciones a la TV española dice que en argentina “no hay desaparecidos, están muertos”.
En esos primeros años gran parte de los dirigentes radicales insisten  en la necesidad de una legislación que ponga “Punto Final” a la cuestión militar. Inmediatamente son apoyados por los periodistas del programa Tiempo Nuevo (Grondona y Neustad) y luego por la Iglesia en boca del Monseñor Primatesta.
Igualmente, el 22 de abril de 1985 se inicia el Juicio contra la Junta Militar. Hecho significativo y de trascendencia mundial que solo encontraba parangones en los juicios de Nuremberg a los jerarcas Nazis del Holocausto.
Pero el 19 de diciembre de 1986 se produce una masiva protesta de unas 50 mil personas que marcharon en contra del proyecto presidencial del Punto Final , finalmente convertida en ley ( fija la extinción de las acciones judiciales contra los represores de la dictadura desde 1976 a 1983).
En junio de 1987, y tras una serie de revueltas y levantamientos militares, se sanciona la Ley de Obediencia Debida (que exculpo a los oficiales de bajo rango de las fuerzas armadas que se habían visto obligados a cumplir órdenes durante el régimen de facto).
Carlos Menem:
Lo primero que hace el presidente Menem es indultar a los militares condenados en 1985. Este hecho político trascendente nos exime de mayores comentarios y deja soslayada la posición que al respecto tuvo el gobierno peronista del caudillo riojano, a pesar de haber sufrido años de cárcel en los tiempos del régimen.
 Dable es de destacar que la abolición del servicio militar obligatorio, fue una de las acciones  positivas de dicho gobierno en la materia en cuestión.
También se recuerda la aparición del juez español    Baltazar Garzón, quien inicia un juicio contra la dictadura militar argentina. Recibe los primeros testimonios de Cecilia Pilar Fernández y Carlos Alberto Viñas, madre y hermano de una española desaparecida. El ex marino Adolfo Silingo declara ante el como funcionaba la ESMA. Pero las autoridades argentinas se niegan a colaborar con el en ese momento. “la sociedad argentina ya reviso su pasado” dice Miguel Ángel Toma. El ministro del interior Carlos Corach dice que “de estar en la argentina, al juez lo habrían sacado a patadas” y el propio presidente Menem lo insulta diciendo; “doy mi apoyo total a las fuerzas armadas por las consecuencias del accionar de un juez vedette español...”
Se derogan finalmente el 25 de marzo de 1998, en un gesto más simbólico que efectivo las leyes de obediencia debida y punto final dicatas durante el gobierno radical. Gracias a una iniciativa de los diputados de la Alianza Juan Pablo Cafiero y Alfredo Bravo, se aprueba la derogación casi por unanimidad, salvo por el voto en contrario de Álvaro Alzogaray de la Ucede.
Fernando de la Rua:
El 5 de diciembre del año 2001 y unos días antes de la crisis más importante de la historia Argentina, en la cual se reprimió y se asesino a centenares de manifestantes en todo el país y especialmente en capital federal, el entonces Presidente Fernando de la Rua, niega la extradición de represores para que sean juzgados en el extranjero.
Eduardo Duhalde:
A escasos días de finalizar su mandato, indulta al ex coronel golpista Mohamed Ali Seineldin (mas siete militares que se sublevaron con el en enero de 1990 contra el gobierno de Menem) y al lider del movimiento todos por la patria, Enrique Gorriaran Merlo. También declara en rueda de prensa;” los indultos son un corte para un tema del pasado. La etapa de enfrentamientos ya paso a la historia, gracias a dios”
 Duhalde llega a la intendencia de Lomas de Zamora en los años setenta después de que destituyeron y asesinaron a un intendente de la JP. En esos años terribles ocurrió la masacre de Pasco, en que militantes de la izquierda peronista fueron asesinados salvajemente por la triple A. Hay versiones que vinculan a Duhalde con la entregada de Viejobueno. En los años ochenta, mientras Duhalde era intendente, Lomas de Zamora, fue zona roja del narcotráfico. Cuando fue presidente, él y su ministro Atanasof, ordenaron la represión del Puente de Avellaneda que terminó con el asesinato cobarde de Kostecki y Santillán. Por supuesto que Duhalde no quiere que se revuelva ese pasado."
NESTOR KIRCHNER:
Fue la primera vez en la historia argentina que los derechos humanos se convirtieron en punto central de la política estatal. Kirchner hizo de los derechos humanos una política de estado. Lejos de renegar de su pasado militante, dejo en claro desde un principio que se identificaba con la juventud de los setenta, con sus aciertos y sus errores. Y gobernó con el firme propósito de no ceder ni transigir en cuestiones fundamentales.
Fue el primer presidente constitucional que recibió en la casa de gobierno a las Madres de plaza de mayo. Y se abrazo con ellas, con todo lo que eso significa.
En el año 2003 se declaro la ley 25.779, que declaraba insanablemente nulas y sin efecto jurídico alguno las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Esta nulidad fue confirmada por la justicia a través de distintos fallos de la corte (renovada bajo el gobierno del Frente para la Victoria) como el caso “Arancibia Clavel” en 2004 o el caso “Simon” en 2005.
Fue así que junto a la lucha incansable de los familiares de las victimas y la firme decisión del gobierno de Kirchner, se produjo la reanudación de las causas inconclusas y comenzaron a dictarse sentencias condenatorias a destacados personeros de la represión ilegal. Algunos volvieron a ser privados de una libertad que nunca debían haber recuperado y otros, como el cura Von Wernich o Etchetcolatz pudieron ser finalmente juzgados y condenados.
Otro paso clave en la lucha contra la impunidad se dio con la declaración de inconstitucionalidad de los indultos a represores. Existieron diversos proyectos de ley intentando anularlos y fallos de jueces inferiores y cámaras de apelaciones en causas contra ex represores por los cuales se declaro la inconstitucionalidad de tales decretos por contravenir el derecho internacional. El propio presidente Kirchner al cumplirse 30 años del golpe militar sostuvo la necesidad de anular los indultos y le dijo a la Corte Suprema; “espero que proceda y a fondo”. En un recordatorio de la masacre de Margarita Belén, en 2007, volvió a reclamar como “simple ciudadano” un pronunciamiento de inconstitucionalidad. Y fue así que en ese  mismo año la mayoría de la Corte (Lorenzetti, Zaffaroni, Maqueda y Highton) declaró que el perdón presidencial resulta inaplicable a los responsables de delitos de Lesa Humanidad.
Desde el comienzo de su gobierno, el presidente se fue ganando la estimación de los luchadores por los derechos humanos con una serie de gestos que no pos ser simbólicos dejan de tener importancia. Ordeno retirar los retratos de los dictadores que se exhibían en el colegio militar como un desafío a la democracia. Recupero la ESMA para la memoria histórica.
Kirchner no reprimió a piqueteros, manifestantes o huelguistas. Respeto el derecho de petición y las libertades democráticas. Otorgo reparaciones a las victimas de variados atropellos y redignifico a los jubilados. Solo el caso irresuelto de julio López, que revela imprevisión, quedo como una mancha. Pero ello no desmerece los logros de un gobierno  con el cual los defensores de los derechos humanos, que habían trabajado siempre enfrentados con el estado, se sintieron por primera vez integrados y respaldados.
CRISTINA FERNANDEZ:
Siguiendo la tradición del gobierno de su marido, los derechos humanos se convirtieron en un punto central  de su política. En el discurso de Asunción, hizo una emotiva referencia a las madres y abuelas de plaza de mayo.
REFLEXION FINAL:
Luego de este breve Recondo de la actitud que asumieron los diferentes gobiernos constitucionales, desde 1983 hasta la fecha, frente al tema de los derechos humanos y los delitos de lesa humanidad, vamos a hacer algunas reflexiones finales.
Resulta extraño ver como en la actualidad existe por cierta parte del periodismo y de la oposición, una obstinación en objetar la política de derechos humanos de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Se dice que usan a los organismos de derechos humanos en una causa que realmente no les interesa. Se dice (por parte de algunos militantes históricos de estas causas) que hay que terminar con la revisión del pasado y que no hay que hablar mas de la dictadura. 
Hemos llegado a la conclusión de que lo que realmente les molesta a ciertos sectores del que podríamos llamar progresismo nacional, es que les han robado la causa que ellos quisieron levantar alguna vez y no pudieron  por diversas cuestiones. Les duele que exista un gobierno que tenga las agallas necesarias para llevar esta cuestión, tan cara a los sentimientos de millones de argentinos, hasta las ultimas consecuencias e intente poner punto final al manto de impunidad que gobernó la argentina en los últimos 35 años. Les duele el acercamiento y la  afinidad de los grupos defensores de los derechos humanos con el actual gobierno. Les duele que las madres y las abuelas de la plaza, sean cobijadas y se sientan tan a gusto dentro del mismo.
 Habría que preguntarles a ellas, incansables luchadoras en búsqueda de sus hijos y sus nietos, que nunca buscaron la venganza por mano propia. Que nunca recurrieron a la violencia, que nunca tiraron ni una sola piedra... que solo buscaron la memoria para no olvidar y la verdad para reconstruir la justicia perdida. Memoria, verdad y justicia fue su slogan siempre frente a tanto dolor.
 Habria que preguntarles a ellas mismas, cual fue el gobierno que mas se ocupo por poner un manto de justicia a esta historia tan tragica que nos acompaño durante años bajo un manto siniestro de mucha impunidad.

                   
                              PIKA.

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