24 junio 2011

REGALO TATENGUE


Hoy es 18 de junio del 2011. Acaba de ascender a primera nuestro querido Unión. Poco a poco se van acallando los ecos de una noche que seguramente será inolvidable para todo el pueblo tatengue.
También es el cumpleaños de mi querido abuelo Fernando. El numero 102. Paradojas del destino, que le dicen
Recuerdo como si fuera hoy, cuando de gestas se trata, el último ascenso que le toco vivir. Corría julio de 1989, y en una tarde templada y  fría, el zapatazo de Madelon ponía punto final a una historia tallada de inmortalidad. Yo, purrete en ese entonces, me le escape al viejo de la estoica platea techada que nos cobijaba desde siempre, y logre ingresar al verde césped una vez terminado el partido. La algarabía nos acariciaba el rostro y junto con un amigo dábamos vueltas de carnera sin poder creer, que éramos testigos directos de un momento único e irrepetible.
Desde su fiel butaca numero cinco, “Coco” me miraba incrédulo, como si no supiera que esos momentos quedan grabados eternamente en los corazones. 
Ya en el ascenso del 96 el había partido. Hacia unos  tres años  se había ido  a visitar la verde pradera de la eternidad.  Con su radio portátil marca “Spica” imagino que debe haber escuchado toda la campaña. También las finales con Instituto
Los pibes y Trullet  terminaban de concretar la hazaña en alta córdoba, y allí, con la cara pintada y la emoción a flor de piel (después haber sufrido los embates  del granadero Klimowicz y las inolvidables atajadas de la araña Maciel), me puse a llorar por su ausencia. Luego llego  el ocaso y el descenso del 2003.  Me encontró  en la Madre Patria, exiliado como miles de compatriotas cuya única salida a la crisis era en ese momento, Ezeiza. Ojos que no ven, corazón que no siente, dice el refrán. Y algo de eso hubo.
En este ascenso, hubo sensaciones  ambiguas. Los años, las constantes y  repetidas frustraciones, y alguna mueca de tranquilidad por la positiva racha, hicieron que todo se tornara más o menos por los carriles normales. Confieso que el gol de la Chancha en Comodoro me dio el respiro que necesitaba para llegar tranquilo al 15 de abril el día de su gala.
Y allí, estuvimos todos. Los viejos, los nuevos, los de siempre, los incrédulos y los leales. 
Cuando el flaco Velázquez sentencio la historia con esa definición al palo izquierdo del arquero, mire para arriba y lo encontré. Estaba allí, junto a don Ángel, Súper Manuel y tantos otros.
 Estaba allí, traicionado por alguna que otra lagrima después de semejante regalo…
                                              
                                                                                               Pika Fernandez                                                                                                                            



03 abril 2011

El triste regreso de los “democratizadores” de siempre




El documento político-mediático opositor es, sobre todo, una operación de demonización del kirchnerismo para convertirlo en la Tercera Tiranía, en una dictadura insoportable. De allí la comparación constante que hacen los medios hegemónicos con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, una experiencia nacional y popular del mismo cuño pero con un estilo diferente al que intenta imprimirle la presidenta Cristina Fernández a su proceso.
 
Los democratizadores argentinos siempre me provocaron cierta pavura. En el siglo XIX fueron ellos los que se llenaban la boca hablando de las grandes virtudes democráticas, los que realizaron el primer golpe de Estado en la Argentina contra Manuel Dorrego, a quien después fusilaron salvajemente y sin juicio previo. Durante todo el año 1829, en el que gobernó el golpista Juan Lavalle, se produjeron más muertes que nacimientos, y Federico Rauch, entre otros, se paseaba por la campaña bonaerense degollando caudillos federales, gauchos e indios.
Fueron los mismos que la emprendieron contra la Tiranía de Juan Manuel de Rosas. Y lucharon contra él aliándose con Francia y Gran Bretaña para atacar a su propio país política, económica, cultural y militarmente. La campaña democratizadora concluyó con el Primer Golpe de Estado Internacional de la región, en la que el partido Colorado, los liberales unitarios argentinos, y el Imperio del Brasil, regenteados por Gran Bretaña –los mismos que destrozaron al Paraguay de Francisco Solano López– derrocaron al gobierno legal y legítimo de Rosas.
Fueron los mismos que instauraron la república fraudulenta y oligárquica fundamentada, entre otras cosas, en los fusiles a repetición que acabaron con las montoneras provinciales y los indios. Para dar una muestra de la vocación democrática y consensual de los democratizadores como Bartolomé Mitre vale recordar la tremenda masacre de Cañada de Gómez, en la que el coronel oriental Venancio Flores fusiló a 400 prisioneros en un solo día. Los mismos que diseñaron una institucionalidad donde los presidentes se elegían a dedo, los sufragantes eran llevados a votar por la fuerza. Los mismos, claro, que en 1930 hablaban de la “decadencia de la República y sus instituciones” y soñaban con imponer a través de un golpe de Estado la “democracia fraudulenta” de la Década Infame.  
La semana pasada, el historiador radical Luis Alberto Romero escribió en ese sentido un alumbrador artículo en el diario Clarín titulado “El kirchnerismo se mira en el peor espejo del pasado”. Alarmado, el intelectual alfonsinista ve “las libertades amenazadas y el Estado de derecho en cuestión”, y se pregunta “hasta dónde vamos a llegar, y si aún hay más peldaños por descender”. Luego hace una acusación furibunda al peronismo por su “autoritarismo plebiscitario y antirrepublicano (que) emergió plenamente durante su primer gobierno. La lista de estos avances autoritarios sobre los derechos de la sociedad y los individuos ha sido hecha muchas veces, pero no es ocioso recordarla, para mirar el presente en ese espejo. El peronismo descartó el Congreso como lugar de debate. Se deshizo de la Corte Suprema y subordinó al Poder Judicial. Reformó la Constitución para habilitar la reelección presidencial. Concentró el manejo de los medios de prensa; toleró a algunos diarios independientes, pero no dudó en confiscar al más reluctante, La Prensa, entregándolo a la CGT. Disciplinó y uniformizó a todas las organizaciones e instituciones sociales, incluyendo la escuela –donde La razón de mi vida ocupó el lugar de la religión– y las Fuerzas Armadas. Restringió los espacios de expresión de los partidos opositores y creó una sección especial de la Policía para desalentar a quienes quisieran manifestarse públicamente.”
No es mi intención discutir este párrafo, ya de por sí bastante teñido de afirmaciones por lo menos ligeras y descontextualizadas, sino dejar una marca en la forma en que reflexionan los democratizadores, operación cultural que queda al desnudo en los dos próximos párrafos: “Es necesaria una mención especial a algunos episodios donde la violencia subió varios puntos. Una multitud, de la que nadie luego se hizo cargo, incendió en 1953 la Casa del Pueblo, la Casa Radical y el Jockey Club, ante la mirada pasiva de la policía y los bomberos. Algo parecido ocurrió en 1955 con el incendio de varias iglesias católicas. En ambos casos se trató de respuestas reactivas a actos de salvaje violencia de sus opositores: una bomba en una concentración en 1953 y el bombardeo en la plaza de Mayo en 1955. Pero sabemos que el Estado que responde con la violencia en lugar de recurrir a la justicia comete un acto criminal infinitamente mayor.”
Es impresionante. Verdaderamente impresionante cómo el lenguaje supuestamente neutro esconde la complejidad que toda realidad exige. Primero: No hace ningún recuerdo al intento golpista de 1951 –intentona que paranoiquiza a cualquier gobierno con una mirada “militar” sobre la política”–, pero lo más importante es la forma profiláctica en que miente. El gobierno peronista es violento por los actos de “una multitud” que destruye edificios y quema iglesias”, “respuestas reactivas a actos de salvaje violencia de sus opositores”… ¿Cuáles fueron esos actos? La bomba que los comandos civiles integrados por el radicalismo pusieron en el centro de una manifestación peronista en la que fueron masacrados nueve trabajadores. El segundo acto fue el bombardeo de la Plaza de Mayo en el que murieron cerca de 400 personas. ¿No es impresionante cómo opera Romero para que una abominable destrucción arquitectónica resulte más brutal que el asesinato de medio millar de inocentes invisibilizado en su texto?
Los democratizadores volvieron al gobierno después del golpe de Estado y como no podían mantenerse en el poder es que decidieron mantenerse democráticamente fusilando a Juan José Valle y los suyos y proscribiendo al peronismo, para ver si de esa manera, impidiéndole votar a la mitad de la población, lograban democratizar de una vez por todas a este país. Así, el radicalismo, el socialismo, el comunismo y el partido militar intentaron construir una república golpeada que recién concluyó en 1983.
Hace pocos días, Mauricio Macri dijo textualmente: “Estamos viviendo el peor momento de la democracia argentina.” ¿Lo dirá porque no tiene vicejefa de gobierno? ¿Porque su vicejefa prácticamente no va a la Legislatura? ¿Porque no le dejaron golpear negros pobres con la UCEP? ¿Porque no lo dejaron espiar con libertad? ¿Porque no pudo reprimir brutalmente a la inmigración descontrolada del Indoamericano? Pero más allá de la chicana, ¿qué concepto tiene Macri de “democracia”? En mi caso personal creo que la democracia tuvo peores momentos que el actual. Hago un recuento: 1) El levantamiento carapintada de Semana Santa de 1987. 2) El complot de los poderes económicos para derrocar a Raúl Alfonsín 2) El inmoral indulto a los comandantes que nunca se supo bien si fue indulto, amnistía o “bagarto” legal inventado por Carlos Menem. 3) El diputrucho en la sesión de la privatización de Gas del Estado. 4) La Corte con mayoría automática del menemismo. 5) La maldita policía. 6) La sanción de la Ley de Reforma Laboral en contra de los intereses de los trabajadores Banelco mediante. 7) La brutal represión que el radicalismo puso en marcha los días 19 y 20 de diciembre y que concluyó con la muerte de 40 personas. 8) Las muertes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. 9) El desaforado paro campestre que troqueló durante 50 días a la Argentina poniendo a sus principales ciudades al borde del desabastecimiento.
El documento político-mediático opositor presentado días pasados por Ricardo Alfonsín, Mauricio Macri, Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Francisco de Narváez y Felipe Solá no es sólo una profunda y sentida manifestación de preocupación bien intencionada por el futuro de la República y la libertad de expresión. Es, sobre todo, una maniobra similar a la que Romero hizo con el primer peronismo: una operación de demonización del kirchnerismo para convertirlo en la Tercera Tiranía, en una dictadura insoportable (Digresión: De allí la comparación constante que hacen los medios hegemónicos con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, una experiencia nacional y popular del mismo cuño pero con un estilo diferente al que intenta imprimirle la presidenta Cristina Fernández a su proceso).
¿Por qué pretenden demonizar al kirchnerismo? Sencillo: contra una tiranía es legítima una campaña libertadora de esas a la que son tan afectos los democratizadores en la Argentina. Si es una dictadura, podrán mandarle cartas tranquilos a Barack Obama para que pueda enviar a la OTAN –es una ironía, claro–, o podrán complotar oscuras desestabilizaciones que incluyan muertos en la calle o armar cruzadas tomistas que justifiquen “matar al tirano”.
La democracia argentina no estaba en juego hasta ahora. Ni cuando Clarín no respeta la Ley de Medios Audiovisuales o influye sobre la justicia por el caso de supuesta apropiación de los herederos de Noble ni cuando una comisión interna –más allá de sus motivaciones individuales– toma una medida de fuerza que impide a miles de argentinos desayunar con el diario de viento en la mesa un domingo.  La democracia argentina está en peligro justamente de ahora en adelante. Mala cosa es la cosificación del enemigo. Y sobre todo la auto proclamación en guardianes de la democracia. Y sobre todo si están dispuestos a hacerlo porque es el “imperativo” de esta hora.
El documento de la oposición cita el artículo 36 de la Constitución Nacional ¿Sabe usted qué dice? Lea con atención: “Esta Constitución mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático. Estos actos serán insanablemente nulos… Sus autores serán pasibles de la sanción prevista en el artículo 29, inhabilitados a perpetuidad para ocupar cargos públicos y excluidos de los beneficios del indulto y la conmutación de penas.
Tendrán las mismas sanciones quienes, como consecuencia de estos actos, usurparen funciones previstas para las autoridades de esta Constitución o las de las provincias, los que responderán civil y penalmente de sus actos. Las acciones respectivas serán imprescriptibles. Todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutaren los actos de fuerza enunciados en este artículo. Atentará asimismo contra el sistema democrático quien incurriere en grave delito doloso contra el Estado que conlleve enriquecimiento, quedando inhabilitado por el tiempo que las leyes determinen para ocupar cargos o empleos públicos. El Congreso sancionará una ley sobre ética pública para el ejercicio de la función.” Clarísimo: ante una dictadura, los ciudadanos tienen el derecho a la resistencia. La oposición ha encontrado una justificación y una misión.
Al escuchar a los democratizadores de hoy y de siempre, sólo me queda decir como Alejandro Apo: “Tengo miedo, nene, tengo
miedo.” <

24 marzo 2011

La muerte argentina


 Por Osvaldo Bayer
Se cumplen treinta y cinco años. Escribo esto para los jóvenes que no vivieron ese pasado. Es una síntesis para tener en cuenta. Sólo queda el recuerdo del dolor ante crímenes como nunca habían ocurrido antes en la Argentina. De militares que se creyeron dueños de la vida y de la muerte. Con una sociedad civil cómplice. Una dictadura de la quema de libros y de la “desaparición”. De campos de concentración, de torturas y robos de las pertenecias de las víctimas. De personajes uniformados que se creían omnipotentes. De sectores económicos, intelectuales y religiosos que apoyaron desembozadamente ese sistema para “pacificar el país”. Miles de exiliados. La Muerte con todo su rostro de cinismo.
Pero las Madres.
Increíble el heroísmo de esas mujeres que dieron un ejemplo al mundo. Pocas veces en la historia humana se ha visto nacer un movimiento así, del dolor, solas ante una sociedad enemiga con miedo. Salir a la calle y reclamar por el destino de sus hijos.
Esos dos son los ejemplos que nos quedan de un período tan aciago. Los crímenes más inimaginables y el coraje de esas mujeres. Como resumen final del extremo de la crueldad, nada mejor que expresarlo en la muerte de las tres madres fundadoras de ese movimiento: Azucena Villaflor, Teresa Careaga y María Ponce: después de torturas indecibles, arrojadas al mar vivas desde aviones. ¿La humanidad ha asistido alguna vez acaso a un acto que supere algo tan sádico? Esto ocurrió en la Argentina.
Todo para asegurar un sistema económico de base liberal-capitalista que tiene un apellido imborrable: Martínez de Hoz.
Pero no nos detengamos sólo en la realidad de esa dictadura militar perversa y voraz, sino preguntémonos cómo fue posible. Fue posible por el fracaso de la sociedad civil. El horror ya había comenzado antes. Las Tres A fueron el símbolo de lo que luego iba a llegar al extremo. Prólogo: matar al enemigo político. Prefacio que terminaría en la desaparición de personas. Los partidos políticos gobernantes fueron cavando la tumba a la democracia tan esperada luego de que el pueblo consagrara a Cámpora con su voto y su deseo de democracia y de más justicia social. Pero apenas unos días después, Ezeiza y el reemplazo de Cámpora por el pariente de López Rega: Raúl Lastiri. Aquí ya comenzó a delinearse el espíritu de la represión que vendría poco después con toda fuerza. Tengo una experiencia personal. Mi primer libro, Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, fue prohibido por un decreto de Lastiri. Así, sin explicaciones. Preví entonces que vendrían tiempos muy difíciles. Primero se prohibiría, luego se quemaría y luego se asesinaría a sus autores. López Rega como poder omnipotente en las sombras. Luego de nueve meses de Perón, que terminaría con su fallecimiento, comenzará ya la lucha abierta.
El 12 de octubre de 1974 no sólo se prohibió el libro La Patagonia Rebelde, cuyos tomos estaba publicando, sino también el film del mismo nombre. Hablo de mi experiencia, pero es que esto pasó a ser una regla general con algo peor todavía: el asesinato en la calle de todo aquel sospechado de izquierdista. Isabel Perón, ascendida no por su capacidad sino por su nombre.
Sí, hubo intentos de salir del pozo, como la caída de López Rega, pero igual ya se iba directamente a la caída final. Los militares. Tres nombres para recordar: Videla, Massera, Agosti.
Ensuciaron nuestra historia para siempre. No ya la Década Infame. La década perversa. La perversión desde la Casa Rosada. “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”, dirá el general Videla a los periodistas extranjeros. Cuando le preguntaron sobre gente que había sido detenida. Desaparecidos. Los generales harán lo de Malvinas para salvarse ante la historia. Pero demostraron la incapacidad de su oficio. Quedaron más de 600 soldados muertos en plena juventud.
El sistema de Videla-Viola-Galtieri produjo también otro crimen pocas veces registrado en la historia del ser humano: el robo de niños. A las mujeres embarazadas detenidas les quitaban el hijo en el momento del parto. El destino: esos niños iban a parar a matrimonios de militares, policías o adeptos al sistema que no podían tener hijos, bueno, pues a ellos iba el recién nacido. La madre que acababa de dar a luz, en casi todos los casos, era asesinada. En un país católico, con cardenales, arzobispos y obispos.
Todo esto es ya sabido. Ha salido todo a la luz. Pero nos empecinamos en repetirlo para que no se olvide de ninguna manera. Tuvieron que pasar más de dos décadas de la dictadura para que en nuestro país se comenzara a hacer verdadera justicia. Ni obediencia debida ni punto final ni indultos. La verdadera justicia.
Toda una historia trágica. Las dictaduras militares típicas de la Argentina. Tres décadas y media hace que comenzó a gobernar el cinismo más cruel. La lección nos dice que sólo nos queda el camino de la verdadera democracia, que no sólo debe conformarse con dar la libertad de poner el papelito en la urna cada dos años, sino lograr una sociedad en libertad, con derechos igualitarios. Todavía mueren niños de hambre en la Argentina. Cuando ya no haya estadísticas con esa vergüenza nacional, cuando ya las villas miseria pertenezcan al pasado, podremos decir que cumplimos con los principios de nuestros héroes de Mayo.
El nunca más a la Muerte Argentina.

08 marzo 2011

CRIMENES DE LESA HUMANIDAD Y DEMOCRACIA.


“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre
no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán
a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo, entre mil incertidumbres, será
tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía” MARIANO MORENO.




No puedo dejar de comenzar a escribir estas líneas sin precisar el frío dato de tener a un familiar desaparecido.  Es desde este lugar desde donde, quien escribe esta nota, analiza la cuestión de los Crímenes de lesa humanidad cometidos desde el Estado Argentino.
Mi tío se llama Carlos Raúl Racagni, y le dicen el “Mono”. Y hablo en presente  y digo se llama, porque el concepto de desaparecido es una figura singular en nuestro país. La implementación de la No aparición como método de exterminio político es, precisamente, aquello que no tiene traducción. Por ello es que para nosotros este término tendrá en su no cuerpo, en la negación arbitraria y cobarde del asesinato, en su conformidad inconclusa, la marca del tiempo permanente. Es, en la escritura del gran Osvaldo Bayer y en el sentimiento mas profundo de todos los familiares, “la eterna presencia”
Dicho esto pasaremos a repasar la mirada y el enfoque que los distintos gobiernos constitucionales desde el advenimiento de la democracia, tuvieron sobre la cuestión de los derechos humanos.
 RAUL ALFONSIN:
Antes de asumir su presidencia, las Madres de Plaza de Mayo fueron y le dijeron que la banda presidencial no la podía recibir de Reinaldo Bignone. Que la tenía que recibir de un estudiante, de un trabajador, de un intelectual o de alguien que lo hubiera votado, pero nunca de un represor.
Las madres y las abuelas han conseguido ser reconocidas en el mundo entero a partir de su lucha, de su dolor y de su militancia a favor de la vida. Asumieron en ese caminar incesante la responsabilidad frente a sus hijos.
Además de los desaparecidos y los niños secuestrados, estuvieron los exiliados. Que fueron miles. Y entre ellos muchos intelectuales, de la talla de julio Cortazar, Juan Gelman, Osvaldo Soriano y Osvaldo Bayer.
Fue duro para aquellos exiliados ver como los que habían almorzado con el dictador Videla ahora eran recibidos (el 23 de noviembre de 1983) por el electo presidente constitucional Raúl Alfonsín. Ningún intelectual exiliado fue recibido por el líder radical de entonces.
Osvaldo soriano recuerda así aquellos tiempos; “Me volvieron a la cabeza los momentos posteriores al regreso. La soledad de Bayer y Cortazar. El desgarramiento de Juan Gelman, perseguido en dictadura y democracia. El dolor de las madres, despreciadas por Alfonsín y después por Menem...”
Hay que recorrer las declaraciones que para radio, televisión y medios gráficos realizaron durante la dictadura intelectuales como Ernesto Sábato, Liliana Heker, Abelardo Castillo, Luis Gregoria, entre otros. Estos periodistas e intelectuales se impacientaron por la difusión en el exterior de los crímenes de lesa humanidad del régimen cívico militar y salieron al cruze. Ernesto Sábato dijo al diario clarín en 1980, “la inmensa mayoría de sus escritores, de sus pintores, de sus músicos, de sus hombres de ciencia, de sus pensadores, están en el país y trabajan. Cometen una gravísima injusticia los que están fuera del país, pensando que aqui todo es un tremendo cementerio”. Luego el mismo Sábato en el prologo del Nunca Mas, prosigue su discurso cómplice con el genocidio y proyecta la teoría de los dos demonios, tan defendida y promocionada por la historia oficial; “Durante la década del setenta la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda...”
Hay también una coincidencia discursiva de dirigentes radicales y militares hacia las madres. Alfonsín realiza una gira por Europa y el 6 de julio de 1985 hace declaraciones en la TV alemana atacándolas, acusándolas de ser madres de terroristas y de estar en contra de la democracia. Idénticas afirmaciones realizaba el general Harguindeguy (Ministro del interior de Videla y responsable político de la desaparición de algunas Madres de plaza de mayo).
En el año 1980 Ricardo Balbín realiza una gira por Europa y en declaraciones a la TV española dice que en argentina “no hay desaparecidos, están muertos”.
En esos primeros años gran parte de los dirigentes radicales insisten  en la necesidad de una legislación que ponga “Punto Final” a la cuestión militar. Inmediatamente son apoyados por los periodistas del programa Tiempo Nuevo (Grondona y Neustad) y luego por la Iglesia en boca del Monseñor Primatesta.
Igualmente, el 22 de abril de 1985 se inicia el Juicio contra la Junta Militar. Hecho significativo y de trascendencia mundial que solo encontraba parangones en los juicios de Nuremberg a los jerarcas Nazis del Holocausto.
Pero el 19 de diciembre de 1986 se produce una masiva protesta de unas 50 mil personas que marcharon en contra del proyecto presidencial del Punto Final , finalmente convertida en ley ( fija la extinción de las acciones judiciales contra los represores de la dictadura desde 1976 a 1983).
En junio de 1987, y tras una serie de revueltas y levantamientos militares, se sanciona la Ley de Obediencia Debida (que exculpo a los oficiales de bajo rango de las fuerzas armadas que se habían visto obligados a cumplir órdenes durante el régimen de facto).
Carlos Menem:
Lo primero que hace el presidente Menem es indultar a los militares condenados en 1985. Este hecho político trascendente nos exime de mayores comentarios y deja soslayada la posición que al respecto tuvo el gobierno peronista del caudillo riojano, a pesar de haber sufrido años de cárcel en los tiempos del régimen.
 Dable es de destacar que la abolición del servicio militar obligatorio, fue una de las acciones  positivas de dicho gobierno en la materia en cuestión.
También se recuerda la aparición del juez español    Baltazar Garzón, quien inicia un juicio contra la dictadura militar argentina. Recibe los primeros testimonios de Cecilia Pilar Fernández y Carlos Alberto Viñas, madre y hermano de una española desaparecida. El ex marino Adolfo Silingo declara ante el como funcionaba la ESMA. Pero las autoridades argentinas se niegan a colaborar con el en ese momento. “la sociedad argentina ya reviso su pasado” dice Miguel Ángel Toma. El ministro del interior Carlos Corach dice que “de estar en la argentina, al juez lo habrían sacado a patadas” y el propio presidente Menem lo insulta diciendo; “doy mi apoyo total a las fuerzas armadas por las consecuencias del accionar de un juez vedette español...”
Se derogan finalmente el 25 de marzo de 1998, en un gesto más simbólico que efectivo las leyes de obediencia debida y punto final dicatas durante el gobierno radical. Gracias a una iniciativa de los diputados de la Alianza Juan Pablo Cafiero y Alfredo Bravo, se aprueba la derogación casi por unanimidad, salvo por el voto en contrario de Álvaro Alzogaray de la Ucede.
Fernando de la Rua:
El 5 de diciembre del año 2001 y unos días antes de la crisis más importante de la historia Argentina, en la cual se reprimió y se asesino a centenares de manifestantes en todo el país y especialmente en capital federal, el entonces Presidente Fernando de la Rua, niega la extradición de represores para que sean juzgados en el extranjero.
Eduardo Duhalde:
A escasos días de finalizar su mandato, indulta al ex coronel golpista Mohamed Ali Seineldin (mas siete militares que se sublevaron con el en enero de 1990 contra el gobierno de Menem) y al lider del movimiento todos por la patria, Enrique Gorriaran Merlo. También declara en rueda de prensa;” los indultos son un corte para un tema del pasado. La etapa de enfrentamientos ya paso a la historia, gracias a dios”
 Duhalde llega a la intendencia de Lomas de Zamora en los años setenta después de que destituyeron y asesinaron a un intendente de la JP. En esos años terribles ocurrió la masacre de Pasco, en que militantes de la izquierda peronista fueron asesinados salvajemente por la triple A. Hay versiones que vinculan a Duhalde con la entregada de Viejobueno. En los años ochenta, mientras Duhalde era intendente, Lomas de Zamora, fue zona roja del narcotráfico. Cuando fue presidente, él y su ministro Atanasof, ordenaron la represión del Puente de Avellaneda que terminó con el asesinato cobarde de Kostecki y Santillán. Por supuesto que Duhalde no quiere que se revuelva ese pasado."
NESTOR KIRCHNER:
Fue la primera vez en la historia argentina que los derechos humanos se convirtieron en punto central de la política estatal. Kirchner hizo de los derechos humanos una política de estado. Lejos de renegar de su pasado militante, dejo en claro desde un principio que se identificaba con la juventud de los setenta, con sus aciertos y sus errores. Y gobernó con el firme propósito de no ceder ni transigir en cuestiones fundamentales.
Fue el primer presidente constitucional que recibió en la casa de gobierno a las Madres de plaza de mayo. Y se abrazo con ellas, con todo lo que eso significa.
En el año 2003 se declaro la ley 25.779, que declaraba insanablemente nulas y sin efecto jurídico alguno las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Esta nulidad fue confirmada por la justicia a través de distintos fallos de la corte (renovada bajo el gobierno del Frente para la Victoria) como el caso “Arancibia Clavel” en 2004 o el caso “Simon” en 2005.
Fue así que junto a la lucha incansable de los familiares de las victimas y la firme decisión del gobierno de Kirchner, se produjo la reanudación de las causas inconclusas y comenzaron a dictarse sentencias condenatorias a destacados personeros de la represión ilegal. Algunos volvieron a ser privados de una libertad que nunca debían haber recuperado y otros, como el cura Von Wernich o Etchetcolatz pudieron ser finalmente juzgados y condenados.
Otro paso clave en la lucha contra la impunidad se dio con la declaración de inconstitucionalidad de los indultos a represores. Existieron diversos proyectos de ley intentando anularlos y fallos de jueces inferiores y cámaras de apelaciones en causas contra ex represores por los cuales se declaro la inconstitucionalidad de tales decretos por contravenir el derecho internacional. El propio presidente Kirchner al cumplirse 30 años del golpe militar sostuvo la necesidad de anular los indultos y le dijo a la Corte Suprema; “espero que proceda y a fondo”. En un recordatorio de la masacre de Margarita Belén, en 2007, volvió a reclamar como “simple ciudadano” un pronunciamiento de inconstitucionalidad. Y fue así que en ese  mismo año la mayoría de la Corte (Lorenzetti, Zaffaroni, Maqueda y Highton) declaró que el perdón presidencial resulta inaplicable a los responsables de delitos de Lesa Humanidad.
Desde el comienzo de su gobierno, el presidente se fue ganando la estimación de los luchadores por los derechos humanos con una serie de gestos que no pos ser simbólicos dejan de tener importancia. Ordeno retirar los retratos de los dictadores que se exhibían en el colegio militar como un desafío a la democracia. Recupero la ESMA para la memoria histórica.
Kirchner no reprimió a piqueteros, manifestantes o huelguistas. Respeto el derecho de petición y las libertades democráticas. Otorgo reparaciones a las victimas de variados atropellos y redignifico a los jubilados. Solo el caso irresuelto de julio López, que revela imprevisión, quedo como una mancha. Pero ello no desmerece los logros de un gobierno  con el cual los defensores de los derechos humanos, que habían trabajado siempre enfrentados con el estado, se sintieron por primera vez integrados y respaldados.
CRISTINA FERNANDEZ:
Siguiendo la tradición del gobierno de su marido, los derechos humanos se convirtieron en un punto central  de su política. En el discurso de Asunción, hizo una emotiva referencia a las madres y abuelas de plaza de mayo.
REFLEXION FINAL:
Luego de este breve Recondo de la actitud que asumieron los diferentes gobiernos constitucionales, desde 1983 hasta la fecha, frente al tema de los derechos humanos y los delitos de lesa humanidad, vamos a hacer algunas reflexiones finales.
Resulta extraño ver como en la actualidad existe por cierta parte del periodismo y de la oposición, una obstinación en objetar la política de derechos humanos de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Se dice que usan a los organismos de derechos humanos en una causa que realmente no les interesa. Se dice (por parte de algunos militantes históricos de estas causas) que hay que terminar con la revisión del pasado y que no hay que hablar mas de la dictadura. 
Hemos llegado a la conclusión de que lo que realmente les molesta a ciertos sectores del que podríamos llamar progresismo nacional, es que les han robado la causa que ellos quisieron levantar alguna vez y no pudieron  por diversas cuestiones. Les duele que exista un gobierno que tenga las agallas necesarias para llevar esta cuestión, tan cara a los sentimientos de millones de argentinos, hasta las ultimas consecuencias e intente poner punto final al manto de impunidad que gobernó la argentina en los últimos 35 años. Les duele el acercamiento y la  afinidad de los grupos defensores de los derechos humanos con el actual gobierno. Les duele que las madres y las abuelas de la plaza, sean cobijadas y se sientan tan a gusto dentro del mismo.
 Habría que preguntarles a ellas, incansables luchadoras en búsqueda de sus hijos y sus nietos, que nunca buscaron la venganza por mano propia. Que nunca recurrieron a la violencia, que nunca tiraron ni una sola piedra... que solo buscaron la memoria para no olvidar y la verdad para reconstruir la justicia perdida. Memoria, verdad y justicia fue su slogan siempre frente a tanto dolor.
 Habria que preguntarles a ellas mismas, cual fue el gobierno que mas se ocupo por poner un manto de justicia a esta historia tan tragica que nos acompaño durante años bajo un manto siniestro de mucha impunidad.

                   
                              PIKA.